domingo 12 de abril de 2009

Iglesias fuertes

La espada y la cruz estuvieron unidas durante mucho tiempo. Un libro divulgativo muestra siete ejemplos de templos fortificados de origen medieval en Álava
F. Góngora/elcorreodigital

En la última Guerra Civil, durante la batalla de Villarreal, la torre del campanario de la iglesia de San Blas fue un lugar maldito para las tropas vasco-republicanas que trataban de tomar el pueblo. Era el punto más alto y una ametralladora fue capaz de mantener a raya a los atacantes y causarles numerosas bajas a pesar de su superioridad numérica. Lo intentaron pero no pudieron destruirla, aunque el templo quedó arrasado. Es el ejemplo más cercano y reciente de cómo un edificio destinado originalmente al rezo puede convertirse por las circunstancias en un bastión inexpugnable.
Las iglesias fuertes constituyen el capítulo más novedoso de la 'Arquitectura fortificada en Alava', la última publicación de las historiadoras Susana Arechaga y Francisca Vives. Se trata de un libro divulgativo editado por el Ayuntamiento de Vitoria, en el que se da un repaso a este patrimonio cultural, uno de los más importantes en calidad y número de Álava.
«Existen muchos más vestigios de los que salen en el libro, pero hemos querido darle un sentido lúdico y divulgativo para que la gente pueda visitar todos los lugares. Por eso hemos seleccionado las fortificaciones sobre las que tenemos documentación que estén accesibles y bien conservadas», indica Francisca Vives.

Patrimonio vulnerable
Esta doctora en Historia del Arte, como todo el que se asoma al patrimonio cultural alavés, parte del magisterio de Micaela Portilla, que separa los castillos de la Alta Reconquista, levantados sobre emplazamientos abruptos para defenderse de los árabes y de los otros reinos cristianos, de las villas amuralladas y las casas y torres fuertes de la Baja Edad Media, que fueron construidos para el control de los caminos ligados al comercio y al poder de los señores de la tierra.
«Se trata de un patrimonio más vulnerable que otros porque ha perdido su funcionalidad. Por eso es importante que se conozca, pues solo así se promueve su conservación», agrega Vives.
En el libro se hace un estudio de 4 castillos, 4 torres con recinto fortificado, 18 torres con palacio y otras construcciones anexas, 8 torres exentas, 10 villas fortificadas de origen medieval y 5 conjuntos con testimonios de fortificaciones. A todos ellos, se les unen las parroquias de Elvillar, Samaniego, Sojo, Urbina Basabe y Obécuri.
Hay que destacar que algunas de las iglesias más importantes de Álava ya forman parte de los recintos amurallados de tres cascos históricos fundamentales: Santa María y San Vicente en Vitoria; San Juan y Santa María en Salvatierra; y las dos parroquias de Laguardia. Los pasos de ronda de estos templos recuerdan hoy día el valor defensivo que han tenido mientras las murallas y las puertas protegían a sus habitantes.

«Tarea de arqueólogos»
En otros casos han sido torres señoriales aprovechadas en todo o en parte para levantar la parroquia, como en el caso de Ollávarre. Finalmente, también ha habido iglesias que fueron el elemento fuerte de la aldea, el refugio último de sus vecinos. «Es un campo abierto en el que los arqueólogos han empezado a trabajar. Sólo hemos incluido aquellos casos más claros. Hay lugares como Contrasta, por ejemplo, con toda la apariencia de una iglesia fortaleza en la que la fábrica es tan moderna que tenemos dudas al menos de su origen medieval. En ocasiones hay restos y no tenemos documentación y en otros casos al contrario», indica Francisca Vives, que subraya que se trata de «una selección subjetiva».
La publicación incluye información detallada sobre la parroquia de la Asunción de Elvillar que contiene aún restos, el grosor del muro, y arcos ciegos de medio puntoJustificar a ambos lados que recuerdan que el templo anterior fue fortificado. El actual, monumento desde 1984, es del siglo XVI. También se incluye la Asunción de Samaniego. Un torreón circular adosado al cuerpo del templo evoca que la iglesia se construyó donde antes había un castillo y posiblemente un recinto amurallado.
La parroquia de Obécuri, en el Condado de Treviño, muestra un ejemplo claro de cómo la arquitectura religiosa se funde con la de la fortificaciones. Una portada protogótica se embute literalmente en una torre armera robusta y llena de troneras que arriba es abierta por dos hermosos arcos apuntados. Es un campanario gótico.

jueves 12 de febrero de 2009

Salinillas de Buradón

Una villa amurallada en su totalidad y muy recomendable para visitar.

Un poco de historia
Al pie del monte Toloño y escondida a un lado de las Conchas de Haro, Salinillas de Buradón, totalmente amurallada, es una pequeña villa cercana al Ebro que da fe de la importancia que antaño tuvieron estas tierras. Villa amurallada, privilegiada por los reyes castellanos Alfonso X y Sancho IV con el fin de que acudieran nuevos habitantes a poblarla y defenderla en un momento en que los lugares murados constituían puntos estratégicos en la defensa de tierras y caminos.
A mediados del siglo XIII, Alfonso X de Castilla concedía fuero a Salinillas de Buradón buscando esa protección y salvaguarda del camino por el que los peregrinos acompañaban al Ebro. La importancia estratégica y la existencia de un manantial de aguas salinas, de ahí su nombre, fue causa de los privilegios de los monarcas castellanos. Salinillas sigue teniendo estructura netamente medieval, solamente modificada con la construcción de la iglesia y el palacio de los condes de Oñate, que dieron paso a la reestructuración de algunas parcelas para la construcción de varias casas barrocas.

Patrimonio
Este lugar acogedor y tranquilo conserva grandes tramos de murallas medievales, las dos puertas citadas y las ruinas de la torre de los Sarmiento y ayalas que se encuentran englobadas en él. Este palacio fue erigido por Don Iñigo Vélez de Guevara. Se trata de un conjunto ubicado en el centro de la población, ocupando el solar más amplio de la villa. También se conserva un hospital del siglo XV, y como hito religioso destaca la parroquia de la Inmaculada Concepción, construida durante los siglos XVI y XVII, que contiene un buen retablo barroco de tipo cascarón. Las murallas de Salinillas de Buradón fueron declaradas Monumento Histórico-Artístico en 1984.


De visita
La visita más recomendable empezaría por recorrer los alrededores para contemplar la población amurallada desde el exterior. La entrada puede hacerse por la puerta del hospital, así llamada por ser el camino directo al Hospital de Santa Ana, edificio del siglo XV que se encuentra al final de la calle Laurel. De la plaza de Santa Ana, bordeando el ábside de la iglesia, se llega a la plaza de la iglesia, donde se alza la parroquia de la Inmaculada Concepción, del siglo XVI, excepto el pórtico del siglo XVII y la torre del XVIII. La iglesia alberga los sepulcros del alabastro de los condes de Oñate, construidos en el siglo XVI. Frente a la iglesia hay algunas construcciones populares de entramado y pórtico de madera. De aquí parte la Calle Ancha, que se abre en la Plaza Mayor, a donde da la fachada del inmenso edificio cuadrado del palacio de los condes de Oñate; elevado en el primer tercio del siglo XVII. Sólo se conservan sus cuatro paredes maestras y, en su interior, un torreón medieval, perteneciente a una casa fuerte del siglo XIV. La Calle Ancha desemboca en la Plaza de Oriente, con casas porticadas en tres de sus lados y de donde parten: la Calle Baja, con casas también porticadas que llegan hasta una puerta de la muralla, y la calle del Caño, sugerente rincón con dos casas palacianas barrocas. También de esta plaza sale la Calle Mayor, que llega hasta la puerta del hospital y que tiene varias casas barrocas, en concreto las de los números 4, 6 y 8, esta última con un bello alero tallado.

Esta reseña sobre la villa de Salinillas de Buradón, ha sido publicada por sugerencia de Elisa. Gracias

domingo 25 de enero de 2009

Castillos desde el aire

Un libro muestra imágenes inéditas y espectaculares de las principales fortalezas alavesas fotografiadas desde un autogiro


Algunos libros aportan conocimiento. Otros, emocionan. Pero también los hay que descubren de repente un nuevo punto de vista a un paisaje trillado y repetido. Esa otra manera de ver es la que muestra el investigador irunés Iñaki Sagredo en su serie 'Navarra, castillos que defendieron el Reino', de la editorial Pamiela. Concretamente, los volúmenes primero y tercero -en breve se publicará el cuarto- que se dedican a la red de fortalezas de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, repasa el momento histórico en el que los reyes navarros extendían su dominio desde Aragón a Cantabria.
En el año 1200, Alfonso VIII de Castilla asedió la villa amurallada de Vitoria durante nueve largos meses. La capitulación de su guarnición navarra capitaneada por Martín Chipia cierra un capítulo de la enorme influencia del reino pamplonés en Álava durante los siglos XI y XII, que aún se mantendría en la zona sur de la provincia hasta el siglo XV. Recordar la presencia de los navarros por tierras alavesas en la época medieval es uno de los fundamentos de la publicación.

A vista de pájaro
Sagredo, a vista de pájaro y volando desde un pequeño y frágil autogiro, ha hecho una nueva aportación al estudio de los castillos alaveses. Concretamente, ha fotografíado y ha realizado fichas históricas y documentales y recreado 22 fortificaciones. Desde las más conocidas, estudiadas y visibles en el paisaje como Ocio, Portilla, Salinas, Astúlez o Arganzón hasta las más desconocidas como Corres, Lantarón, Buradón, Atauri o Toloño. En su conjunto formaban las líneas defensivas del Viejo Reino frente a su gran rival de la época, Castilla. «No decimos que todas esas atalayas las construyeron los navarros porque son lugares estratégicos y en casi todas se pueden encontrar indicios de ocupaciones anteriores. Pero sí queremos dejar constancia de que en un determinado momento de la historia las guarniciones eran navarras y que lo mismo ocurría en Vizcaya y Guipúzcoa, en La Rioja y parte de Aragón», explica Iñaki Sagredo. Pero además de aportar imágenes inéditas de una historia casi olvidada, la obra también explica cómo era la vida de los soldados, cómo estaban distribuidos los distintos habitáculos o cómo se comunicaban visualmente entre las fortificaciones.
«En realidad es una invitación a que la gente visite estos lugares y pueda interpretarlos con datos básicos», añade. Sagredo cita el asedio de Vitoria como un hecho importantísimo en la historia, pero despreciado por todos. «No creo que existan en el mundo medieval muchas ciudades que resistieran un asedio de casi un año sin trigo en sus graneros, pero nada se dice en los libros escolares», reivindica.

Faltan estudios
Historiadores y arqueólogos coinciden en señalar que todavía falta mucho por estudiar en el ámbito de los castillos. De hecho, el Departamento de Cultura del Gobierno vasco ha encomendado al equipo de la UPV que dirige el catedrático Agustín Azkarate un análisis pormenorizado de todas las fortalezas vascas de la época medieval. Este mismo equipo y otros han realizado ya investigaciones como la que se va a presentar pronto sobre el castillo y las murallas de Salinas de Añana, la villa que consiguió el primer fuero en el País Vaco, precisamente de manos de un rey de Pamplona y de Aragón, Alfonso I 'El Batallador'.
Una de las novedades que plantea la obra de Sagredo son las fotografías aéreas sobre las ruinas de algunos castillos de los que se tienen conocimiento documental, pero no hay vestigios. Es la primera vez que se documenta gráficamente, por ejemplo, el castillo de Corres, emplazado en la peña 'Castillo de los Moros', a tres kilómetros de la localidad. Sagredo lo recrea y documenta con detalle. Lo mismo hace con el de Zaitegi, que protege el paso de la Llanada hacia el Norte. El investigador lo sitúa en la actual ruina de la ermita de San Víctor, a la que se accede desde Letona. Sus muros de más de metro y medio hablan de una torre reutilizada posteriormente como ermita.
Otra aportación del libro es descubrir gracias al vuelo del autogiro la fortaleza de Lantarón, de la que no queda resto alguno a pesar de su indudable importancia histórica. Ubicada en el desfiladero de Sobrón, concretamente en la peña del Mazo, se han hallado vestigios de asentamiento por una necrópolis con 25 tumbas y una ermita.
También es muy poco habitual en los libros alaveses encontrar información sobre dónde se encontraba el castillo de Atauri, conquistado por los castellanos tras la caída de Vitoria en el año 1200. Iñaki Sagredo lo ubica en la ladera del monte El Fraile, junto a una vieja mina, aunque no quedan restos de muros ni fosos.

viernes 16 de enero de 2009

La Diputación zanja la polémica de Iruña-Veleia "para no perder más tiempo en las marañas de Eliseo Gil"

Maria José Carrero| elcorreodigital

Los tres arqueólogos que abandonaron la excavación desvelan que "las inscripciones excepcionales nunca salieron de la tierra y sólo se vieron al lavar las piezas"

La Diputación de Álava ha dado hoy por zanjada la polémica de Iruña-Veleia en su vertiente científica. A la espera de que la Fiscalía dictamine si hay o no delito por un presunto fraude, la titular foral de Cultura, Lorena López de Lacalle, considera que es hora ya "de no perder más tiempo en las marañas de Eliseo Gil", el arqueólogo que durante 14 años excavó el yacimiento y cuya empresa, Lurmen S.L., ha logrado subvenciones públicas por valor de 3,3 millones de euros en los últimos 8 años.
"El crédito de Gil se ha agotado. Ha tenido muchas oportunidades de explicarse y no lo ha hecho. No hay más tiempo. Cierro el asunto porque los informes de la comisión científica asesora, integrada por las máximas autoridades en la materia, no dejan resquicio alguno a la duda" dijo la diputada en referencia a la falsedad de los hallazgos. La Diputación da por hecho que tanto la colección de temática cristiana y jeroglíficos, datada en el siglo III, como la de palabras en euskera, latín y otras lenguas, fechada entre el IV y el VI no son más que meras y burdas falsificaciones.
Para corroborar este planteamiento y dar por resuelta una controversia que dura ya dos años y medio, Lorena López de Lacalle compareció ante los medios de comunicación acompañada de los responsables de los servicios jurídicos de la Diputación, de técnicos de su departamento y de algunos museos y servicios forales de Cultura y con la ausencia de la jefe del museo de Arqueología, Amelia Baldeón. En la misma rueda de prensa participaron los tres arqueólogos que abandonaron el yacimiento en enero de 2007: José Ángel Apellániz, Miguel Ángel Berjón y Carlos Crespo. En un comunicado conjunto, los tres profesionales desvelaron que los grafitos excepcionales encontrados en el verano de 2005 "nunca salieron de la tierra y sólo se vieron al lavar las piezas". Añadió que el lavado de las piezas se hizo hasta diez meses después de sacarse de la tierra. En este tiempo estuvieron almacenadas.
Apellániz, que actuó como portavoz del grupo, señaló que decidieron irse de la excavación y quedarse en paro después de la presentación oficial de los falsos grafitos por estar totalmente en desacuerdo con el método arqueológico que Eliseo Gil e Idoia Filloy, los dos directores del yacimiento, estaban desarrollando.
Añadieron que los dos sectores en donde supuestamente se encontraron todas las inscripciones fueron excavados por personas sin ninguna experiencia, en su mayoría jovenes participantes en campos internacionales de verano.
Los arqueólogos, que se han ofrecido voluntariamente para aportar luz sobre el segundo fiasco de la arqueología alavesa después de Zubialde, comentaron cómo uno de los miembros del equipo de Eliseo hizo creer durante unas horas al resto que había aparecido la primera pieza con la inscripción de 'Veleia'.
Una vez que la Diputación da por cerrado el fraude, dedicará todos sus esfuerzos "a relanzar el yacimiento", zanjó Lorena López de Lacalle.

miércoles 10 de diciembre de 2008

Agirre dice que Diputación ha actuado con "rigor" en Iruña Veleia y que el yacimiento tiene "potenciales enormes"

Al diputado general le sorprende que "Eliseo Gil diga ahora que las conclusiones de los expertos son opiniones y que no ha habido unanimidad" y no lo dijera en la propia comisión de expertos, de la que era parte

Europa Press- Vitoria / elcorreodigital

El diputado general de Alava, Xabier Agirre, ha asegurado hoy que la Diputación alavesa ha actuado con "absoluto rigor y responsabilidad" al presentar denuncia contra la empresa responsable de las excavaciones de Iruña Veleia y afirmó que el yacimiento "sigue teniendo unos potenciales enormes".
En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Agirre se refiere, de esta forma, a la denuncia presentada por la Diputación alavesa ante la Fiscalía de Vitoria por un presunto delito de ataque contra el Patrimonio Cultural contra la empresa Lurmen SL, encargada del yacimiento de Iruña-Veleia, tras conocerse que los hallazgos son falsos y que podrían haber sido manipulados intencionadamente.
Agirre aseguró que la Diputación alavesa ha actuado con "absoluto rigor y responsabilidad" y afirmó que el yacimiento de Iruña Veleia "sigue teniendo, a pesar de este desgraciadísimo incidente, unos potenciales enormes".
"Yo apuesto por el yacimiento de Iruña Veleia, pero desde Diputación hemos hecho lo que teníamos que hacer", insistió, para añadir que "cuando uno tiene determinadas dudas, por no decir sospechas, de que aquello puede estar manipulado o que no es del todo veraz lo que se nos mostró en su día, lo que tiene que hacer es ponerlo en manos de expertos y eso es lo que hemos hecho y por lo que creamos una comisión y tenemos encima de la mesa 26 informes que dicen lo que dicen".

"Sin prejuzgar nada"

El diputado general de Alava manifestó que, "sin prejuzgar nada, simplemente a tenor de lo que esos informes dicen, lo que hemos hecho es comparecer ante la Fiscalía en Vitoria , aportando toda la documentación y toda la información para que la Fiscalía vea si instruye o si hay causa por un ataque a la Ley de Patrimonio Cultural".
Tras reconocer que los informes y las conclusiones de la comisión científica encargada de investigar el yacimiento "van a hacer daño, lo han hecho ya, a determinados temas que podían ser fundamentales, desde el tema del euskera hasta otros muchos", Agirre insistió en que él no es "arqueólogo" y se remite "a lo que personas expertas, rigurosas e imparciales han dicho sobre lo acontecido en Iruña Veleia". "Es un desgraciadísimo incidente", agregó.
En cuanto a la reacción del director de la empresa Lurmen SL, Eliseo Gil, quien afirmó que las conclusiones de los expertos son "opiniones" y que no ha habido "unanimidad" en los informes de la comisión de investigación del yacimiento, Agirre dijo no sorprenderse.
Según manifestó, lo que le sorprende es que "estas cosas que Eliseo Gil está diciendo ahora no las dijera en la propia comisión de expertos, porque el era parte de esa comisión". "Hay quien dice que la postura de Eliseo Gil sea una especie de huida hacia delante para intentar justificar no sé que temas", subrayó, para reiterar que la Diputación alavesa ha actuado "con rigor" y ha hecho "lo que tenía que hacer".